La boda de Bea y Guille comenzó en Las Palmas de Gran Canaria, con preparativos muy diferentes pero igual de especiales.
Bea se preparó en su casa, rodeada de sus amigas y damas de honor, mientras que Guille lo hacía en el elegante Hotel Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel, en un ambiente más tranquilo junto a su familia.
La ceremonia tuvo lugar en la Parroquia de San Francisco de Borja, en pleno centro de la ciudad, un lugar con mucha historia y carácter.
Después, la celebración continuó en Maspalomas Golf, donde la luz del atardecer dio paso a una boda de tarde que terminó convirtiéndose en una gran fiesta.
Bea y Guille son una pareja muy cercana, divertida y con mucha energía, algo que se reflejó durante todo el día. La pista de baile no paró en ningún momento, en una boda vivida con intensidad de principio a fin.


























